La línea defensiva de Texas Tech cosecha beneficios en el Combine de la NFL
Por MICHAEL MAROT
INDIANÁPOLIS (AP) — Texas Tech tuvo la mejor línea defensiva universitaria que el dinero podía comprar la temporada pasada.
Los alas defensivas David Bailey y Romello Height sumaron cada uno cifras de capturas de dos dígitos y se ubicaron entre los 15 mejores de la Subdivisión Football Bowl. Los tackles Lee Hunter y Skyler Gill-Howard disfrutaron cada uno sus oportunidades de enfrentarse a los bloqueadores y permitir que sus compañeros cubrieran los huecos.
La recompensa inmediata llegó cuando los Red Raiders celebraron su primer título de liga en solitario desde 1955, su primera corona de la Big 12 y su primera aparición en el College Football Playoff.
Cuatro de los cinco transferidos que ayudaron a transformar a Texas Tech en una potencia nacional recibieron una recompensa distinta: aparecer en el combine anual de evaluación de talentos de la NFL en Indianápolis.
“Los cinco muchachos que trajimos son muy buenos jugadores de fútbol americano, jugadores tremendos, y prácticamente todos están aquí preparándose para el combine”, comentó Jacob Rodriguez, excompañero de equipo.
Rodriguez, de ascendencia mexicana, también se benefició.
Al jugar detrás de los veloces cazamariscales y de los grandes y corpulentos linieros interiores, el linebacker tuvo la mejor temporada de su carrera universitaria: 128 tacleadas, siete balones sueltos forzados, cuatro intercepciones y dos balones sueltos recuperados. Sus perspectivas en el draft se dispararon y Rodriguez terminó quinto en la votación del Trofeo Heisman.
Aun así, fue una apuesta costosa para Texas Tech, que pagó un estimado de 7 millones de dólares para conseguir a los cinco linieros que cambiaron partidos. Según reportes, casi la mitad de ese total fue para Bailey, a quien algunos calificaron como el jugador defensivo mejor pagado en la era del NIL del fútbol americano universitario.
Bailey, por supuesto, insiste en que valió cada centavo y pocos en Texas Tech discutirían con él, dados los resultados.
Para quienes observan el combine, así es la vida en un mundo nuevo: uno en el que más de 300 invitados ya no llegan soñando con grandes cheques y bromeando sobre cómo algunos jugadores podrían embolsarse menos dinero después de hacerse profesionales.
“Yo nunca tuve que lidiar con eso. Sí sé que es algo real y que muchos de estos jugadores están aceptando recortes salariales (para jugar en la NFL). Pero diré esto: probablemente es lo que se merecen, por la cantidad de dinero que le generan a la universidad”, comentó el entrenador en jefe de los Jets de Nueva York, Aaron Glenn, de 53 años, al hablar de la ausencia de acuerdos NIL en sus días universitarios a inicios de la década de 1990.
¿Cuánto ha cambiado todo?
La sala de entrevistas del miércoles podría haber funcionado también como una mesa redonda de emprendedores.
En un momento, el tackle defensivo Cam Ball explicó por qué pasó las cinco temporadas en Arkansas y cómo intenta honrar la pasión de su difunto padre por hacer barbacoa. Ball creció moviendo parrillas para la empresa de catering de su padre, con sede en Atlanta, y una vez que comenzaron sus acuerdos NIL, siguió ayudándolo aunque ya no necesitaba el sueldo.
Hoy, ocho meses después de que falleció su padre Charles, Ball y su novia siguen cocinando. Ball continúa perfeccionando su salsa secreta a base de vinagre con condimentos y guarniciones que su padre le enseñó, mientras su novia se encarga de cosas como frijoles horneados y macarrones con queso.
El ex tackle defensivo de los Bearcats, Dontay Corleone, naturalmente, tiene un acuerdo NIL con un restaurante de Cincinnati que ofrece la hamburguesa “The Godfather”.
Y Hunter explicó cómo había usado su dinero del NIL para comprarle a su madre una casa y un auto, para cuidar a su hija de 5 años, Kaylee, y para ayudar a su hermano a iniciar un negocio de transporte al comprar dos camiones de 18 ruedas.
“Se siente increíble”, manifestó Hunter. “Todavía falta más; ahora estoy trabajando para conseguirle (a mi hermano) un camión más grande. Ese es mi objetivo: proveer para mi familia y para la gente que amo”.
Texas Tech le dio a Hunter esa oportunidad la temporada pasada y tanto él como la escuela sacaron provecho. Ahora la pregunta es si eso continuará en la NFL.
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