Victor Wembanyama de los Spurs, siempre quiere ganar, también en el Juego de Estrellas
Por TIM REYNOLDS
En el fin de semana del pasado Juego de Estrellas, Victor Wembanyama se tomó tan en serio la misión de ganar que decidió buscar lagunas en el reglamento. El astro francés y su entonces compañero de San Antonio, Chris Paul, formaron pareja para la competencia de habilidades, creyeron haberla superado con astucia y terminaron descalificados.
No fue un gran momento. Pero fue otro ejemplo de cómo, para Wembanyama, ganar lo es todo.
Ya es una de las caras de la NBA y del basquetbol en el escenario global, y este fin de semana del Juego de Estrellas en California podría elevar aún más su cotización —si es que eso es posible a estas alturas. El pívot de 7 pies y 4 pulgadas (2,23 metros) será una de las estrellas del equipo internacional en este nuevo formato de Estados Unidos contra el Resto del Mundo.
Y Wembanyama deja claro que juega para ganar.
Si se considera cómo han transcurrido la mayoría de los fines de semana del Juego de Estrellas en los últimos años, la liga podría encontrar que eso es un cambio refrescante.
“He visto el Juego de Estrellas y, obviamente, no ha sido competitivo”, comentó Wembanyama. “Y siempre he pensado, para mí, que si yo estuviera ahí, nunca piso la cancha para perder o para que no me importe. Igual que en casa, nunca me siento a disputar un juego de mesa sin que me importe, pensando que voy a perder o que está bien perder”.
Esto es lo que podría diferenciar su actitud de las de otros participantes en el Juego de Estrellas. Se toma en serio los juegos de mesa.
En los últimos años, el Juego de Estrellas bien podría haber sido un duelo aburrido. Todo clavadas y triples, algo que la liga llegó a detestar. Nadie espera que los jugadores afronten el Juego de Estrellas como un séptimo partido de las Finales de la NBA, pero el comisionado Adam Silver desde hace tiempo ha querido que los jugadores, simplemente, se lo tomen un poco en serio.
El entrenador de los Spurs, Mitch Johnson, dirigirá a uno de los dos equipos de Estados Unidos en el minitorneo de estrellas, lo que significa que dirigirá contra Wembanyama al menos en un partido —posiblemente dos si sus respectivos equipos llegan al encuentro por el título. Sabe que Wembanyama jugará con intensidad; eso se da por hecho.
Pero el domingo se descubrirá qué significa eso exactamente.
“Creo que puede haber un nivel de competitividad y de jugar fuerte que logre un equilibrio en un partido así, donde no se sienta quizá como algo demasiado serio, supongo”, señaló Johnson. “Y no sé cuál es ese equilibrio, y creo que los jugadores tienen que ser quienes marquen la pauta en una situación así, y creo que también merecen el derecho —se han ganado el derecho— de marcar esa pauta, sea cual sea.
“Esos muchachos están ahí durante un descanso para todos los demás, y dedican mucho tiempo y hacen mucho sacrificio para estar ahí. Y creo que todos, todos, son muy merecedores de poder expresar cómo creen que debería ser esa experiencia o ese fin de semana”.
Los Spurs llegan al receso en gran forma, con seis victorias consecutivas y ubicados en el segundo sitio de la Conferencia Oeste. Los playoffs deberían estar en la agenda de Wembanyama por primera vez, aunque él no actúa como si los Spurs ya tuvieran algo asegurado.
“He visto a todos trabajar. He visto a todos sacrificar cosas, todo tipo de cosas diferentes”, manifestó Wembanyama. “Así que es muy creíble, pero no significa que haya sido fácil de ninguna manera”.
El Juego de Estrellas ya se ha quedado ya sin parte de su atractivo estelar. Stephen Curry, de Golden State, y Shai Gilgeous-Alexander, de Oklahoma City, están descartados por lesiones, y Cooper Flagg, de Dallas, se perdería también el duelo de Estrellas en Ascenso.
Pero por más grandes que sean esos tres nombres —Steph es Steph, SGA fue el Jugador Más Valioso de la campaña anterior y Flagg ya es imperdible en la TV—, es fácil imaginar que sus ausencias solo significarán más miradas sobre Wembanyama este fin de semana.
Tan sólo hay que ver lo que hizo a principios de esta semana contra unos Lakers de Los Ángeles que no contaron con Luka Doncic, LeBron James ni Austin Reaves, entre otros. Consiguió 25 puntos en el primer cuarto, 37 en la primera mitad, y terminó con 40 sólo porque apenas jugó en el segundo medio, en una paliza de San Antonio.
Fue el Wemby clásico, en cierto modo. No le importó que los mejores jugadores de los Lakers no estuvieran en la cancha. Era un partido y, en su mente, los partidos siempre se juegan para ganar. El domingo por la noche será el mismo enfoque.
“Estaré ahí”, dijo Wembanyama. “Más vale ganar”.
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