La bandera de Puerto Rico ondea alto esta semana pero la reacción depende de quién la enarbola

Por FERNANDA FIGUEROA

MILÁN (AP) — Puerto Rico está dejando su huella durante la última semana en dos escenarios monumentales: el espectáculo del medio tiempo del Super Bowl y — con una sola atleta — los Juegos Olímpicos de Invierno.

La música y el deporte están entre las pocas oportunidades de la isla para agitar su bandera y hacer que el mundo la vea. Pero la cuestión de qué personas pueden representar a Puerto Rico sigue siendo complicada, ligada a su historia, identidad y condición de estado libre asociado de Estados Unidos, en lugar de un estado en toda regla.

Las reacciones a las actuaciones de esta semana muestran la evolución de quién es bienvenido para enarbolar esta bandera.

Bad Bunny, ganador de seis premios Grammy, mantiene la cultura puertorriqueña en primer plano en su música; canta y rapea en español, usa jerga puertorriqueña y con frecuencia hace referencia a la política y a la vida cotidiana de la isla. Sin embargo, él y su música han irrumpido en la corriente principal de Estados Unidos.

En contraste, Kellie Delka es una texana de nacimiento que no tenía vínculos previos con la isla hace ocho años, cuando se mudó allí. Portó la enorme bandera de Puerto Rico en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos.

Aunque las personas nacidas en Puerto Rico son ciudadanas de Estados Unidos, la isla presenta su propio equipo olímpico. Y este año, ese equipo completo es Delka, quien competirá en skeleton este viernes y el sábado.

Tras los entrenamientos en Cortina d’Ampezzo, Delka le comentó a The Associated Press que su necesidad de concentrarse para el día de la carrera le impidió sintonizar el espectáculo del medio tiempo.

Pero “con suerte, Bad Bunny me está viendo en los Juegos”, añadió. “Espero que toda la isla esté mirando”

¿Quién puede representar a Puerto Rico, antes y ahora?

Décadas antes de Delka, estuvo Michael “Mike” González. También estadounidense, fue integrante del equipo de bobsleigh de 2002, pero salió a la luz justo antes de los Juegos en Salt Lake City que no podía demostrar que cumplía el requisito de residencia de Puerto Rico.

El Comité Olímpico de Puerto Rico no solo retiró a su equipo de dos hombres; el escándalo posterior lo llevó a anular el reconocimiento de toda la federación de deportes de invierno de la isla. Ningún deportista representó al territorio en los Juegos de Invierno durante otros 16 años.

Siempre ha existido un debate sobre quién cuenta como puertorriqueño, especialmente a medida que más generaciones crecen fuera de la isla y nunca aprenden español, según Antonio Sotomayor, profesor asociado de Estudios Latinoamericanos y del Caribe en la Universidad de Illinois Urbana-Champaign.

“Cuando tienes atletas que no hablan el elemento que más nos diferencia de Estados Unidos, a mucha gente le cae mal”, afirmó Sotomayor, quien es puertorriqueño y autor del libro “La colonia soberana; deportes olímpicos, identidad nacional y política internacional en Puerto Rico”.

Hay 6 millones de personas en Estados Unidos que se identifican como puertorriqueñas, solo por detrás de las de origen mexicano entre lugares específicos de procedencia latinoamericana, según los datos más recientes del censo de Estados Unidos, de 2024. Eso duplica la cifra de cubanos, salvadoreños o dominicanos. A pesar de ser ciudadanos de Estados Unidos, los puertorriqueños no pueden votar en las elecciones presidenciales y tienen una representación de voto limitada en el Congreso.

El Comité Olímpico de la isla exige que sus deportistas o bien hayan nacido en Puerto Rico, tengan un padre o abuelo nacido allí, o vivan allí al menos dos años consecutivos. Sus representantes olímpicos suelen venir de Puerto Rico, pero no siempre.

La vallista Jasmine Camacho-Quinn compitió por Puerto Rico en los Juegos Olímpicos de Tokio en 2021 como un homenaje a la herencia de su madre. Dijo entonces que siempre tuvo influencias puertorriqueñas en casa en Carolina del Sur — música, comida, celebraciones. Y ganó el oro, pero algunos puertorriqueños no se mostraron tan contentos.

También ha ocurrido lo contrario. La estrella del tenis Gigi Fernández, nacida en Puerto Rico, optó por no representar a su isla, sino a Estados Unidos en ambos Juegos Olímpicos, en 1992 y 1996. En ese momento, dijo que la decisión no fue fácil, pero que no estaba segura de que Puerto Rico pudiera clasificarse en dobles — su especialidad.

Ganó y, de inmediato, recibió críticas de aficionados en la isla por privar a Puerto Rico de lo que podría haber sido su primer oro olímpico en cualquier deporte. Las críticas a Fernández se reavivaron en 2016, cuando la tenista puertorriqueña Mónica Puig finalmente logró esa hazaña.

Fiel en la música

La misma dinámica puede encontrarse en la música puertorriqueña. Ricky Martin — cuyo nombre de nacimiento es Enrique Martín Morales — cantó en inglés para abrirse paso en el mercado de Estados Unidos. El intérprete de “Livin’ la Vida Loca” escribió una carta en el periódico puertorriqueño El Nuevo Día el 3 de febrero, en la que elogió a Bad Bunny por mantenerse fiel a sí mismo.

“Ganaste sin cambiar el color de tu voz. Ganaste sin borrar tus raíces. Ganaste siendo fiel a Puerto Rico”, escribió Martin.

Durante su espectáculo del medio tiempo, Bad Bunny invitó a Martin a interpretar “Lo que le pasó a Hawaii”. Se trata de un grito de movilización que presenta a Hawái como un ejemplo aleccionador de colonización cultural estadounidense y gentrificación generalizada.

Las naciones tropicales buscan lejos a sus deportistas invernales

Delka, exatleta de pista y campo en Denton, Texas, se mudó a Puerto Rico después de ser reclutada por líderes de la Federación Puertorriqueña de Atletas Invernales.

Esto no es exclusivo de Puerto Rico; los países tropicales suelen tender una red amplia para presentar competidores en los Juegos de Invierno. Nicolás Claveau-Laviolette nació en Venezuela y es el único representante del país, pese a haber vivido en Canadá la mayor parte de su vida. Richardson Viana, en el equipo de Haití este año, fue adoptado y criado por una familia italiana en Francia a los 3 años. Compitió por Francia antes de que la federación haitiana de esquí se acercara a él.

Delka no afirma ser puertorriqueña, pero ha hecho de la isla su hogar y está “esforzándose muchísimo por aprender español”.

“Creo que simplemente me da mucho pánico escénico y cuando alguien empieza a hablar olvido todo lo que aprendí”, manifestó Delka.

¿Qué no la asusta? Lanzarse de cabeza por la pista de skeleton a (129 kilómetros por hora, con la barbilla a apenas unos centímetros del hielo. La mayor parte del año, está a varios miles de kilómetros de cualquier terreno congelado de ese tipo: levantando pesas y corriendo bajo el sol tropical, a menudo sólo en bikini.

“Para la temporada baja, realmente no importa dónde vivas porque solo estás trabajando en volverte más fuerte”, explicó.

El ojo en la parte superior de su casco está pensado para vigilar a Puerto Rico desde el espacio el día de la carrera. Su objetivo es meterse entre las 15 primeras.

Delka sostiene que puede dar la sorpresa en un deporte en el que ganadores y perdedores se separan por meros segundos.

“Creo en mí más de lo que debería creer cualquiera”, dijo.

Pero, ¿los puertorriqueños la animarán?

La aceptación en Puerto Rico por los deportistas nacidos en el extranjero ha ido creciendo lentamente — al menos para los boricuas de la diáspora como Camacho-Quinn—, señaló Sotomayor.

“Aunque no conozcan el idioma español, aun así sostienen, protegen, defienden, celebran muchos otros marcadores culturales de Puerto Rico”, expresó. “Eso es lo que más importa en este momento”.

Por su parte, Delka dice que los vecinos — una vez que se enteran de cuánto tiempo ha vivido en la isla — la acogen como a una de los suyos.

Eso se vio en redes sociales después de la ceremonia inaugural, en la que Delka ondeó la bandera y vistió una falda inspirada en la ropa usada durante bailes tradicionales.

En una reunión para ver el espectáculo del medio tiempo de Bad Bunny en San Juan dos días después, Alexandra Núñez le dijo a la AP que sabía que había una deportista olímpica representando a Puerto Rico, pero no quién era ni en qué deporte.

Juan Carlos Lugo, residente de Guaynabo, sabía que Delka se deslizaría para representar a Puerto Rico y afirmó que su origen étnico no importa.

“Mientras lleve la bandera de Puerto Rico en el pecho y represente, me siento orgulloso”.

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La reportera de AP Jennifer McDermott contribuyó desde Cortina y el videoperiodista Alejandro Granadillo desde San Juan, Puerto Rico.

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Deportes AP: https://apnews.com/hub/deportes

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