Sindicatos y opositores protestan en jornada en la que el Senado argentino trata la reforma laboral
Associated Press
BUENOS AIRES (AP) — Miembros de sindicatos, grupos políticos opositores y organizaciones sociales de izquierda marchaban el viernes en el centro de Buenos Aires, vigilados de cerca por la policía, en rechazo al ambicioso proyecto de reforma laboral del presidente ultraliberal Javier Milei que será debatido en las próximas horas en el Senado.
Los gremios alegan que el proyecto, ya aprobado por la Cámara de Diputados, suprime muchos derechos y conquistas de los trabajadores.
La iniciativa tiene el respaldo de las fuerzas aliadas a la oficialista La Libertad Avanza y, de ser aprobada, permitirá a Milei presentarla como un logro de su gobierno —que ha implementado profundas reformas económicas— en el discurso que brindará el domingo durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso.
El proyecto reingresó al Senado debido a que la semana pasada fue aprobado por los diputados con la supresión de un controvertido artículo y ahora es necesaria su revisión.
Para que la iniciativa pudiera prosperar, los diputados oficialistas y aliados accedieron a la eliminación de un artículo sobre licencias médicas que establecía una reducción del salario mensual percibido por los trabajadores en casos de enfermedad o accidente no vinculado a la actividad laboral.
El Senado puede aceptar ese cambio, con lo cual la ley se aprobaría definitivamente, o insistir en la versión original y reponer el artículo. Se prevé que ocurra lo primero.
La reforma propone modernizar las relaciones de trabajo y reducir el poder de los sindicatos y los costos laborales.
El debate del proyecto ha estado marcado por fuertes tensiones entre el oficialismo y la oposición. La semana pasada, mientras debatían los diputados, la Confederación General del Trabajo (CGT) llevó a cabo un paro nacional de 24 horas y manifestantes de organizaciones de izquierda chocaron con la policía.
Milei considera crucial sacar adelante la reforma laboral para atraer la inversión extranjera, aumentar la productividad e impulsar la creación de empleos.
Unos de los puntos más resistidos es la modificación de las indemnizaciones, al proponer una reducción de la base de su cálculo sin considerar ítems como vacaciones, aguinaldo —-salario extraordinario anual— y premios, así como un tope salarial como base remuneratoria.
Los que resisten la iniciativa cuestionan además que limite el alcance de las huelgas al ampliar la definición de actividades consideradas esenciales y habilite jornadas laborales de hasta 12 horas, en lugar de las ocho vigentes.
