La minería de oro ilegal se extiende a nuevas regiones de la Amazonía peruana en 2026

Por STEVEN GRATTAN

BOGOTÁ (AP) — La minería ilegal de oro se está extendiendo a nuevas zonas de la Amazonía peruana, avanzando por ríos remotos y adentrándose en territorios indígenas, mientras expertos advierten sobre una crisis ambiental y de salud pública en expansión que podría causar daños irreparables.

El auge marca una nueva fase para una de las industrias más destructivas de la Amazonía, ya que las operaciones se desplazan más allá de los puntos álgidos establecidos desde hace tiempo hacia regiones antes intactas, dijeron a The Associated Press ambientalistas, investigadores y líderes indígenas.

La expansión está acelerando la deforestación, contaminando los ríos con mercurio y exponiendo a comunidades remotas a la violencia y al crimen organizado, incluso cuando el gobierno dice que intensifica la vigilancia policial.

La minería ilegal golpea a “todas las regiones de Perú”

La actividad, antes concentrada en gran medida en la región amazónica sureña de Madre de Dios, ahora se está moviendo hacia el norte, a regiones como Loreto y Ucayali.

El alto comisionado de Perú para el combate a la minería ilegal, Rodolfo García Esquerre, lo reconoció durante una entrevista televisiva hace algunas semanas.

“Lamentablemente tenemos minería ilegal en todas las regiones del Perú”, admitió en el canal de noticias TVPERU.

Los mineros ilegales arrasan el bosque con bulldozers, excavan pozas en llanuras aluviales y despliegan dragas flotantes que succionan sedimentos del río en busca de oro. El proceso deja charcos de agua estancada con mercurio y riberas erosionadas, mientras que los campamentos y los caminos de acceso se adentran cada vez más en bosques previamente intactos.

El abogado ambientalista peruano César Ipenza señaló que la expansión se ha acelerado en los últimos años, a medida que los precios del oro suben. Este metal se ha cotizado en aproximadamente 2.000 dólares la onza en lo que va de 2026, cerca de sus niveles máximos históricos y aproximadamente el doble de su precio de hace una década.

“La minería ilegal en el Perú se ha incrementado de manera considerable”, manifestó Ipenza, y apuntó a nueva actividad en Huanuco, Pasco, Loreto y a lo largo de la frontera con Ecuador, ya que el incremento en los precios del oro la vuelven económicamente viable en regiones más remotas.

Julia Urrunaga, directora del programa en Perú de la organización sin fines de lucro Environmental Investigation Agency, dijo que los reportes de campo muestran que la minería ilegal está apareciendo en nuevas áreas este año, en particular a lo largo de sistemas fluviales.

Los ríos se enturbian y los bosques caen

En el terreno, los ambientalistas dicen que los cambios en el ambiente se notan pronto después de que la minería ilegal se afianza.

“Pasa bastante rápido”, dijo Luis Fernández, profesor investigador y miembro destacado del Sabin Center for Environment and Sustainability, de la Universidad Wake Forest. “Una vez que la maquinaria entra, se ven cambios en cuestión de semanas a meses… las columnas de sedimentos aparecen en los ríos casi de inmediato”.

En la Estación Biológica Panguana, un área privada de conservación que protege uno de los bosques con mayor biodiversidad en la Amazonía central de Perú, los impactos ya son visibles en 2026. La estación ha pasado a estar en la línea del frente de la minería ilegal, contó a la AP su administrador, Fernando Malatesta.

“Donde antes había bosques intactos… ahora pues los ríos son turbios”, comentó. “Antes tú podías caminar por ahí y veías agua cristalina, pero ahora pues ya no se puede ver eso”.

La maquinaria pesada y la construcción de caminos han avanzado hacia bosques que antes estaban intactos. “Era un lugar irreconocible”, narró Malatesta sobre un área cercana que vio deforestada por decenas de máquinas en meses recientes.

Los mineros ilegales suelen llegar por río con equipos de dragado o por carretera con excavadoras, despejando el terreno con rapidez y alterando los cursos de agua.

Amenazas, violencia y retirada del bosque

En Panguana, Malatesta y su equipo se vieron obligados a abandonar la estación después de que las amenazas se intensificaran en 2025 y al comenzar 2026.

“Había personas con palos, había gente con machete”, relató, al recordar enfrentamientos con mineros y residentes.

Investigadores dicen que esa violencia está vinculada a la creciente participación de redes de crimen organizado.

“Hemos visto que hay grupos criminales de carácter transnacional… cada día cobran mayor relevancia y presencia”, señaló Ipenza, el abogado ambientalista.

Urrunaga indicó que la minería ilegal de oro se ha convertido en una fuente clave de ingresos para redes criminales.

“Lamentablemente, está muy conectada. Es una fuente de ingresos para muchas de las actividades del crimen organizado que ocurren en el país”, expresó, y añadió que la actividad también está “profundamente vinculada a las fuerzas políticas del país en este momento”.

El combate a la minería ilegal

A finales de 2023, el gobierno del Perú creó una comisión multisectorial de alto nivel para combatir la minería ilegal y supervisar los empeños para que los mineros de pequeña escala ingresen a empleos formales.

Funcionarios dicen que las acciones de fiscalización continúan. Operativos recientes han resultado en la incautación y destrucción de equipos valorados en más de 60 millones de soles (16 millones de dólares), utilizados en actividades de minería ilegal.

Pero ambientalistas sostienen que las labores policiales siguen siendo débiles en el terreno.

El gobierno peruano no respondió de momento a una solicitud de comentarios. García Esquerre declinó comentar.

Comunidades indígenas quedan en medio del conflicto

Líderes indígenas dicen que la expansión está afectando a comunidades en toda la Amazonía.

“Esto ya se está escuchando en otras partes de la Amazonía. Esto se está expandiendo por Loreto, por Ucayali”, denunció Julio Cusurichi, líder indígena de Madre de Dios. Describió cómo mineros externos llegan rápidamente, talando bosques y contaminando ríos.

“Hay temor”, afirmó Cusurichi, y agregó que más de 30 líderes indígenas han sido asesinados en años recientes por defender sus tierras.

En Panguana, Malatesta indicó que comunidades indígenas en algunas zonas han empezado a participar en la minería por necesidad económica, mientras que en otras intentan resistir.

“Ellos están apoyando la minería ilegal… están vendiendo sus tierras pensando que están haciendo el negocio del año”, dijo, y advirtió que el dinero de la minería no dura para siempre.

Envenenamiento por mercurio y una crisis sanitaria inminente

Urrunaga dijo que el daño ambiental está estrechamente ligado a graves riesgos para la salud de las comunidades.

“La devastación que genera la minería de oro es terrible en términos del ambiente y, a través del ambiente, también para la salud humana”, advirtió, y explicó que el mercurio, usado para extraer el oro, contamina los ríos, y los alimentos y el agua que consumen las comunidades indígenas, donde el pescado es un alimento básico.

“El mercurio se convierte en el sistema de entrega del veneno”, señaló Fernández, al explicar cómo se acumula a través de las cadenas alimentarias y afecta el desarrollo neurológico de los niños.

Claudia Vega, científica y coordinadora del programa contra el mercurio del Centro de Innovación Científica Amazónica (CINCIA), dijo que la expansión de la minería hacia comunidades amazónicas que dependen fuertemente del pescado podría tener consecuencias graves.

“Las comunidades amazónicas ya son vulnerables… comen pescado todos los días”, señaló. “Si pones minería en ese tipo de lugar… estás agregando más riesgo”.

Advirtió que la contaminación podría alcanzar niveles similares a los del desastre de Minamata en Japón, donde el envenenamiento por mercurio causó daños neurológicos generalizados.

“Podemos tener deformidades, pérdida de visión, pérdida de audición”, enfatizó.

¿Un punto de inflexión para la Amazonía?

Científicos advierten que la expansión de la minería podría tener consecuencias irreversibles.

“Vamos a ver una conversión de corredores fluviales, llanuras aluviales y bosques”, apuntó Fernández.

Urrunaga indicó que los compradores internacionales de oro “tienen que rendir cuentas por la destrucción que su consumo está generando en términos del ambiente, pero sobre todo en términos de vidas humanas”.

A medida que suben los precios del oro y la demanda continúa en todo el mundo, científicos advierten que la expansión sostenida podría hacer que partes de la Amazonía se acerquen cada vez más a un punto de inflexión ecológico, con grandes áreas de selva tropical transformándose en ecosistemas degradados, similares a una sabana.

“Cada árbol que aquí cae, cada río que se contamina y cada animal que desaparece… estamos perdiendo un tesoro irreparable”, lamentó Malatesta.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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