Especialistas buscan recuperar a las luciérnagas en Argentina
Por MARIO DE FINA
BUENOS AIRES (AP) — El sol se oculta y las sombras avanzan sobre los pastizales. A la vera del río Paraná Guazú se alza la Isla Talavera, uno de los últimos rincones de la provincia de Buenos Aires que funciona como reducto de una especie en retirada. Finalizado el crepúsculo, pequeños destellos de luz se abren paso en la penumbra. La cálida noche avanza y trae consigo el regreso de las luciérnagas.
Internet está repleto de una pregunta sin respuesta: “¿Dónde están las luciérnagas?”. Basta hacer una búsqueda rápida para dar con artículos que intentan encontrar un motivo a su ausencia. “¿Cómo puede ser que unos insectos tan carismáticos simplemente hayan desaparecido y no sepamos nada al respecto?”, se pregunta Laura Panozzo, aficionada a las luciérnagas desde hace 20 años y que se dedica al estudio del insecto en la provincia argentina de Santa Fe.
Las luciérnagas pertenecen al género Lampyridae que a su vez integra el gran orden de los coleópteros —más conocidos como escarabajos—, dice Panozzo y menciona a la doctora Sara Lewis, una reconocida bióloga estadounidense.
A nivel global Lewis es la especialista en intentar responder por qué faltan las luciérnagas. En un estudio realizado en 2020 descubrió que la primera causa es la pérdida de hábitat, seguido por la incidencia de la luz artificial y la utilización de pesticidas.
“Se llegó a concluir que en América del Sur el principal factor es la contaminación lumínica”, dice la experta santafesina.
Hace dos años que Panozzo conecta las conclusiones globales con su trabajo de campo: “En varias ciudades se está optando por el uso de luces LED, que está demostrado que afecta al comportamiento de larvas” porque al cambiar el ritmo circadiano no se alimentan como deberían y no obtienen suficiente energía para seguir su ciclo, al tiempo que también interfiere en los cortejos de los adultos, explica.
Donde antes había “una casa con un gran patio, oscuridad, tal vez hoy hay una torre de 25 pisos. Particularmente en la ciudad de Santa Fe estamos viviendo un gran aumento de inversiones inmobiliarias de este estilo”.
Estudiarlas para entenderlas
Walter Cejas va de una punta a la otra de la provincia de Córdoba porque sabe que es temporada alta de luciérnagas. Durante el resto del año los destellos desaparecerán para volver la próxima primavera.
“Cuando llega el atardecer se nos empieza a acelerar el corazón esperando qué vamos a ver y finalmente cuando oscurece y vemos que hay bastantes destellos, se nos llena el alma de felicidad”, dice Cejas, docente de biología de la Universidad Nacional de Córdoba y director del equipo de estudios Luciérnagas del Centro de Argentina.
Para él las luciérnagas “han sido dejadas de lado porque no son de interés sanitario ni tampoco constituyen una plaga”, pero destaca que las larvas son de “gran relevancia ecológica porque pueden combatir caracoles y babosas que atacan a los cultivos”.
Son estas larvas que habitan en el suelo, debajo de la hojarasca, las más susceptibles a los cambios generados por las acciones humanas. “Todo lo que le pase al suelo, como la falta de humedad, los efectos del cambio climático, el exceso de agroquímicos o el cambio en su uso genera impactos negativos directos sobre las larvas de las luciérnagas”, explica.
Para el experto, que también es fundador de la Red Argentina de Luciérnagas, es fundamental cuidar el ecosistema rpara que “la larva se transforme en pupa (capullo) y luego pase a adulto. Hay especies que son polinizadoras de plantas nativas, esto significa que las luciérnagas son muy importantes como agente predador, como presa o polinizador”.
Estos esquivos insectos lo cautivaron desde pequeño. “De chico, cuando iba al sur de Córdoba a la casa de mi tío, me gustaba mucho salir a la oscuridad y justamente ver las estrellas y las luciérnagas. Para mí eran como estrellitas en la tierra”, recuerda.
Aunque se graduó de biólogo y se dedicó a las aves, hace cuatro años decidió volver a su antigua pasión: “La falta de cielos oscuros es uno de los factores que más está afectando a las luciérnagas a nivel mundial… Si uno quiere ver luciérnagas, así como quiere ver estrellas, necesita alejarse de las ciudades”, dice Cejas.
Traerlas de regreso
Lewis sostiene que la restauración de plantas nativas puede ayudar al regreso de las luciérnagas. “El grupo Bring Back the Light está trabajando para restaurar hábitats, reducir el uso de pesticidas por parte de los agricultores y luego reintroducir luciérnagas en Bali”, Indonesia, dice como ejemplo. Los esfuerzos de conservación a nivel global aumentaron en los últimos años acompañados de respuestas locales.
Lucas Rubio Cetani es entomólogo y coautor de un estudio donde se investiga la reciente expansión de la especie de luciérnaga argentina Photinus signaticollis en España y Francia.
“Puse las larvas en un terrario con lombrices y vi como iba aumentando de tamaño a medida que iba comiendo hasta llegar al momento en que se entierra y arma una pupa, que es como el capullo de la mariposa, y después de algunos meses se abre y sale la luciérnaga adulta con la que se completa el ciclo de vida”, explica.
Agrega que “si a la gente no le inculcasen que los bichos son negativos, habría más interesados en su estudio”.
El biólogo egresado de la Universidad de Buenos Aires cree que traer a las luciérnagas de regreso empieza por casa.
“Las luciérnagas al ser chiquitas necesitan extensiones menores para reponer sus poblaciones, a diferencia de un yaguareté (Panthera onca) que necesita de kilómetros, un bicho con que tenga una casa con pasto largo por cuadra empieza a prosperar de nuevo. Si la gente dejase de cortar tanto el pasto y de fumigar tanto en sus jardines, van a empezar a repuntar”, afirma el investigador argentino que suele realizar su trabajo de campo en Isla Talavera.
Para Cejas los bichitos de luz pueden crear oportunidades ecoturísticas. “En varios lugares del mundo hay santuarios de luciérnagas, por ejemplo en México… Es realmente maravilloso lo que se vive. El pueblo de Nanacamilpa se ha vuelto famoso a nivel mundial y ha recibido 200.000 turistas en los dos meses donde están activas las luciérnagas. Imaginate todo lo que mueve en guías, gastronomía y alojamiento”.
La luna comienza a iluminar los pastos altos de la Isla Talavera y aparece el primer destello. Como si fuese un acto de magia lo siguen decenas que chispazos que forman un baile sincronizado. Puntos de luz se comunican entre sí con patrones indescifrables que desorientan y maravillan por igual. En menos de una hora sólo queda flotando en el aire el calor y una pregunta: ¿será posible salvar este espectáculo?
