Prendió fuego a una foto, encendió un cigarrillo y se convirtió en símbolo de resistencia en Irán
Por LAURIE KELLMAN
LONDRES (AP) — Con una calada a un cigarrillo, una mujer en Canadá se convirtió en un símbolo global de desafío contra la sangrienta represión de Irán a la disidencia, y el mundo vio la llama.
Un video que se ha vuelto viral en los últimos días muestra a la mujer —que se presenta como refugiada iraní— abriendo un encendedor y prendiendo fuego a una foto que sostiene. La imagen empieza a arder, iluminando el rostro del ayatolá Ali Jamenei, el clérigo de mayor rango de Irán. Luego, acerca un cigarrillo a la llama, da una rápida calada y deja que lo que queda de la imagen caiga al pavimento.
Ya fuese un acto de rebeldía espontáneo o escenificado —y hay mucho debate al respecto— el video se ha convertido en una de las imágenes definitorias de las protestas en Irán contra la maltrecha economía de la República Islámica, mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vuelve a considerar una intervención militar en el país.
El gesto ha saltado del mundo virtual al real, con los opositores al régimen encendiendo cigarrillos en fotos del ayatolá desde Israel hasta Alemania, y de Suiza a Estados Unidos.
En los 34 segundos que dura la grabación, muchos en redes sociales como X, Instagram y Reddit ven a una persona que desafía una serie de leyes y normas de la teocracia en una fascinante muestra de autonomía. No lleva hiyab, tres años después de las protestas “Mujeres, Vida, Libertad” contra la exigencia del régimen de cubrirse la cabeza con un pañuelo.
Además, quema una imagen del líder supremo de Irán, que en el país es un delito que se castiga con la muerte. Su cabello rizado cae en cascada, otra transgresión a los ojos de la teocracia. Y enciende su cigarrillo con la llama, un gesto considerado indecoroso allí.
Y en esos pocos segundos, difundidos y amplificados un millón de veces, pasa a la historia.
Batalla por el control narrativo
En 2026, las redes sociales son un campo de batalla clave para controlar la narrativa sobre los conflictos. Los manifestantes en Irán afirman que las movilizaciones son contra las restricciones y competencias del régimen. Teherán sostiene desde hace tiempo que son un complot de agentes extranjeros como Estados Unidos e Israel para desestabilizar la República Islámica.
Y ambas partes compiten por contar el relato que perdurará.
La prensa estatal iraní anuncia las sucesivas oleadas de detenciones por parte de las autoridades, dirigidas contra quienes califican como “terroristas” y que, al parecer, buscan también antenas parabólicas de internet por satélite Starlink, la única forma de publicar videos e imágenes online. El jueves hubo indicios de que la sangrienta represión del régimen había sofocado en cierta medida la disidencia, luego de que activistas reportaran la muerte de al menos a 2.615 personas. La cifra supera con creces a los fallecidos en cualquier otra ronda de protestas o disturbios en el país en las últimas décadas, y recuerda el caos de la Revolución Islámica de 1979.
Las redes sociales se han llenado de fotos de personas encendiendo cigarrillos con fotos del líder iraní. “Fúmalo si lo tienes. #Irán”, publicó el senador republicano por Montana Tim Sheehy.
En la era de la IA, la desinformación y las noticias falsas, hay abundantes motivos para cuestionar las imágenes con carga emocional y política. Así que cuando “la chica del cigarrillo” apareció en internet este mes, muchos usuarios hicieron precisamente eso.
No estaba claro, por ejemplo, si prendía el cigarrillo en Irán o en algún lugar con libertad de expresión como una muestra de solidaridad. Algunos, por el fondo, apuntaron que podría estar en Canadá. La mujer lo confirmó en entrevistas. Pero, ¿tiene el cuello alineado? ¿La llama era realista? ¿Una mujer real dejaría que su cabello se acercara tanto al fuego?
Muchos se preguntaron si la “chica del cigarrillo” era un ejemplo de las llamadas “operaciones psicológicas”, algo que tampoco está claro. Se trata de una táctica de guerra y diplomacia tan antigua como los conflictos humanos, por la que alguien interesado en un resultado difunde una imagen o sonido deliberadamente. Desde las transmisiones de radio falsas de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial hasta los desfiles de misiles nucleares de la Guerra Fría, la historia está llena de ejemplos.
El Ejército de Estados Unidos ni siquiera lo oculta. El 4º Grupo de Operaciones Psicológicas de Ft. Bragg, Carolina del Norte, lanzó el año pasado un video de reclutamiento llamado “Ghost in the Machine 2”, lleno de referencias a la “PSYWAR” (“guerra psicológica”). Y la guerra en Gaza fue el escenario de una feroz batalla visual: Hamás obligó a los rehenes israelíes a sonreír y posar en público antes de su liberación mientras que Israel transmitió sus jubilosos reencuentros con familiares y amigos.
Sea cual sea la respuesta, el simbolismo del acto de la mujer iraní fue lo suficientemente poderoso como para dar la vuelta al mundo en las redes sociales e inspirar a otros a imitarla en las molivizaciones en la vida real.
La mujer detrás de la imagen
La mujer no respondió a los múltiples intentos de The Associated Press para confirmar su identidad. Pero ha hablado con otros medios, y la AP confirmó la autenticidad de esas entrevistas.
En X se autodenomina “feminista radical” y su nombre de usuario es Morticia Addams —en honor a la exuberante y espeluznante matriarca de “Los locos Addams” (“The Addams Family”)— por su interés en las “cosas terroríficas”, explicó en una entrevista con el medio sin fines de lucro The Objective.
No permite que se publique su nombre real por razones de seguridad tras lo que describe como un angustioso viaje desde ser una disidente en Irán —donde dijo que fue detenida y maltratada— a la seguridad en Turquía. Allí, según contó a The Objective, obtuvo una visa de estudiante para Canadá. Ahora, mediada la veintena, indicó que tiene estatus de refugiada y vive en Toronto.
Fue allí, el 7 de enero, donde grabó su video viral, un día antes de que el régimen iraní impusiera un bloqueo casi total al acceso a internet.
“Solo quería decirles a mis amigos que mi corazón y mi alma estaba con ellos”, manifestó en declaraciones a CNN-News18, una filial de la televisora en India.
En las entrevistas, la mujer afirmó que fue arrestada por primera vez a los 17 años durante las protestas del “noviembre sangriento” de 2019, que comenzaron después de que Trump retiró unilateralmente a Estados Unidos del acuerdo nuclear entre Irán y las potencias mundiales e impuso aplastantes sanciones a la República Islámica.
“Me oponía firmemente al régimen islámico”, le dijo a The Objective. Las fuerzas de seguridad “me arrestaron con pistolas eléctricas y porras. Pasé una noche en un centro de detención sin que mi familia supiera dónde estaba o qué me había pasado”. Finalmente, su familia logró su liberación presentando una nómina como fianza. “Desde ese momento estuve bajo vigilancia”.
En 2022, durante las protestas derivadas de la muerte de Mahsa Amini mientras estaba detenida, participó en un programa de YouTube en contra del uso obligatorio del hiyab y comenzó a recibir llamadas de números bloqueados amenazándola. En 2024, después de la muerte del presidente iraní Ebrahim Raisi en un accidente de helicóptero, hizo pública su historia y fue arrestada en su casa en Isfahan.
De acuerdo con su relato, fue interrogada y “sometida a una humillación severa y a abusos físicos”. Luego, sin explicación alguna, quedó en libertad con una cuantiosa fianza. Huyó a Turquía y comenzó su periplo hacia Canadá y, eventualmente, a la fama global.
“Todos los miembros de mi familia están todavía en Irán, y no he sabido de ellos en varios días”, dijo durante la entrevista publicada el martes. “Estoy realmente preocupada de que el régimen islámico pueda atacarlos”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
